Fake-News

2017, el año de las Fake-News.

Uno de los temas que más han captado la atención durante el 2017, han sido las Fake-News (noticias falsas). Periodistas y políticos han otorgado a este tipo de fenómenos el protagonismo que han representado durante este año ya finalizado. Paralelamente, el desarrollo de las noticias falsas y su repercusión en los principales acontecimientos políticos, económicos y sociales parece estar asociado con las redes sociales. Facebook y Twitter, las dos plataformas que más se asocian con las Fake-News, tienen actualmente 2.000 millones y 319 millones de usuarios, respectivamente.

Donde dije digo, digo Diego…

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, un año antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, defendía que las Fake-News que podían circular por su red social no podían tener influencia sobre cualquier tipo de elección. Sin embargo, hoy en día, los principales eventos mundiales parecen haber sido influidos por las noticias falsas que se mueven primordialmente entre las dos redes sociales.

A pesar de que las Fake-news son un término que se ha popularizado en los últimos años y a las cuales se tienen que enfrentar los gobiernos actuales, estas se han producido mucho antes de que internet llegara a nuestras vidas. El 15 de abril de 1912, The Denver Times publicaba en su portada que 2000 pasajeros habían sido salvados tras el hundimiento del Titanic a partir de telegramas que llegaban sin firmar y que no habían sido verificados. El segundo presidente de los Estados Unidos, John Adams, recogió en su diario que, junto a su primo Samuel Adams, habían estado inventando historias falsas con el objetivo de debilitar el poder real gobernante en el estado de Massachusetts. Estos dos son solo algunos ejemplos de cómo las noticias falsas han estado presentes a lo largo de la historia.

Fake-News y Redes Sociales.

Pero ¿cuál es la diferencia entre estas noticias creadas hace más de cien o doscientos años y las de la actualidad? ¿Por qué ahora las noticias falsas están en boca de todos? Sin duda, en un mundo donde las noticias se acumulan fácilmente en nuestros teléfonos móviles y ordenadores, el acceso a cualquier tipo de información pasa por cada vez menos esfuerzo. Las redes sociales se han vuelto parte esencial de nuestra vida, pero la facilidad que nos proporcionan para publicar y el acceso constante a las publicaciones cuyos autores desconocemos permiten que la era de la información se convierta en la de la desinformación.

– Donald Trump.

Si se habla de noticias falsas, es natural que el primer nombre que surja asociado a ellas sea el de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ha estado ligado a las Fake-News mucho antes incluso de su elección. Él mismo atribuyó su victoria presidencial a la ayuda de las noticias que se divulgan a través de Facebook, ya que, según él, eran noticias verdaderas que no estaban influenciadas por los medios de comunicación que tienden a posicionarse en su contra. Nada más haber tomado posesión del cargo, el primer secretario de prensa de la Casa Blanca aseguró en rueda de prensa que la toma de posesión de Trump había sido la más multitudinaria de la historia. Pero comparando las imágenes, a la toma de posesión del presidente Obama realmente había acudido más público.

Fake-News

– Gobierno británico.

A pesar de que en ocasiones parece que las noticias falsas se aglutinan alrededor del dirigente de Estados Unidos, Donald Trump, y de las últimas elecciones de dicho país, lo cierto es que las investigaciones iniciadas por diferentes gobiernos indican que las noticias falsas han estado influyendo en diferentes procesos de los últimos años. Más específicamente, la influencia de las noticias falsas está siendo investigada por el gobierno británico.

Una investigación desarrollada desde la Universidad de Edimburgo determinó que más de 400 cuentas de Twitter habían difundido Tweets con intención de interferir en el proceso electoral para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Las miradas se dirigen hacia Rusia y, en concreto, a su presidente Vladimir Putin. La primera ministra Theresa May se ha dirigido al gigante ruso respecto a su posible implicación en la creación y propagación de noticias falsas. Meses después de que se produjese el referéndum británico, May acusó directamente al presidente de Rusia de estar al tanto y permitir las intrusiones rusas en los procesos europeos y del resto del mundo.

– España.2

A nivel nacional, el panorama político de España es un blanco ideal para la creación y divulgación de noticias falsas. El día del referéndum independentista, el 1 de octubre del pasado año, nos dejó imágenes e informaciones que muestran la facilidad con la que una noticia se puede inventar y propagar de manera incendiaria. Fueron múltiples las personas que twittearon imágenes de la supuesta brutalidad policial contra los ciudadanos catalanes que habían acudido a votar a las urnas. Sin embargo, se comprobó que muchas de esas imágenes habían sido sacadas de otras manifestaciones o situaciones y que no se correspondían a dicho referéndum.

– Próximas elecciones italianas.

Sin embargo, el interés por el efecto de las noticias falsas no se dirige hacia el pasado, sino que el ojo ya está puesto en el futuro. Más concretamente al 4 de marzo de este mismo año, cuando se celebran las elecciones en la República Italiana, dónde, desde hace algunos meses, los dirigentes del país se preocupan por el efecto que pueden tener las noticias falsas en la decisión de los ciudadanos. Con la sombra de la sospecha por la posible intrusión de las noticias falsas en los principales eventos ocurridos en el año pasado, el miedo de que vuelvan a hacerlo en los comicios italianos es real. Por ese motivo, el líder del partido democrático italiano, Matteo Renzi, ha pedido la ayuda de las redes sociales, en particular de Facebook, para intentar tener una campaña electoral lo más limpia posible.

El gobierno británico ya ha asentado las bases para el estudio de las noticias falsas estableciendo una unidad de comunicaciones de seguridad nacional. De la misma forma, Emmanuel Macron, presidente de Francia, ha propuesto una ley para evitar las noticias falsas durante los periodos electorales franceses. La BBC, por otro lado, ha desarrollado un programa con el objetivo de preparar a los jóvenes en Reino Unido para la detección de noticias falsas.

Procesos Psicológicos

Pero ¿cómo podemos defendernos nosotros de las Fake-News? En un mundo cognitivamente cada vez más exigente y que nos quita más tiempo, pedir a la gente que contraste todo lo que lee en su página de Facebook o en su timeline de Twitter para asegurarse de que no es una noticia falsa es, cuanto menos, imposible. Lo cierto es que nos gusta leer aquellos artículos que favorecen nuestras opiniones previas, debido al sesgo de confirmación. Elegimos a las personas que seguimos en Twitter o de las que somos amigos en Facebook porque nos caen bien, nos agradan o piensan como nosotros. Tendemos a favorecer aquellas informaciones que dejan en una buena posición a los miembros que consideramos de nuestro propio grupo y, al mismo tiempo, rechazamos aquellas que los desfavorecen. Todos estos procesos son naturales para el ser humano que vive en una sociedad.

No podemos ser conscientes de todos y cada uno de los atajos que toma nuestro cerebro diariamente, por lo que la inmunidad total ante las noticias falsas tampoco es posible. El trabajo para detener el avance de las noticias falsas procede de los gobiernos, la responsabilidad de los periodistas y medios de comunicación y la consciencia de la población de que existen agentes que pueden intentar introducir informaciones que no sean verdaderas con el objetivo de un beneficio propio. Se debe continuar buscando el origen de las noticias falsas y mecanismos cada vez más sofisticados para la detección de este tipo de desinformaciones cuanto antes.

Conclusión

Nos movemos hacia un mundo donde una gran parte de la realidad se encuentra en la red y las oportunidades para que las noticias falsas se introduzcan van aumentando. Las medidas para luchar contra la desinformación tienen que aumentar desde los diferentes sectores de la sociedad. Se debe reclamar responsabilidad no solo a aquellos que publican las noticias falsas sino también a las plataformas que permiten su difusión. Además, como ciudadanos y consumidores de información hay que ser conscientes de las malas jugadas que nos pueden pasar los atajos cognitivos que toma nuestra mente para analizar la realidad.

Autores:

  • Saray Gómez Rubio: Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster de Inteligencia económica y Relaciones Internacionales, perfil de LinkedIn
  • Lucas Esteve Martín: Grado en Economía en la Universidad Autónoma de Madrid

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